La tarde es azul como su rostro. El día se despinta sin pompa de las paredes y la fiebre de sol hace crujir los huesos…
Dragones de cartón (II)
El con su sonrisa agrietada
extendió sus ojos
y pidió una limosna
En silencio se marchó con el frío
de la tarde
llevando la neblina
como abrigo perpetuo
y llevando como sombra
las luces de la calle.
extendió sus ojos
y pidió una limosna
En silencio se marchó con el frío
de la tarde
llevando la neblina
como abrigo perpetuo
y llevando como sombra
las luces de la calle.
Fuente: digitalplural.com.mx