Podré por fin escapar del silencio si acaso me permites merodear los huecos en el espejismo. Mi mano y mi voz están cansadas de dibujar…
Dragones de cartón (II)
El con su sonrisa agrietada
extendió sus ojos
y pidió una limosna
En silencio se marchó con el frío
de la tarde
llevando la neblina
como abrigo perpetuo
y llevando como sombra
las luces de la calle.
extendió sus ojos
y pidió una limosna
En silencio se marchó con el frío
de la tarde
llevando la neblina
como abrigo perpetuo
y llevando como sombra
las luces de la calle.
Fuente: digitalplural.com.mx