El hombre que resiste es menos infeliz, acusa poco la llegada del mal a sus dominios, ignorando si hay viento de levante o poniente, o…
Del propio ser
Es la segunda vez.
Como temblor de muerte,
azul de despedida,
sendero para un viento que destierra.
Ausencia y abandono
del propio ser. Locura sosegada
moviendo sus océanos.
Como ráfaga eterna,
como alas de mármol,
final para volver, ya sin principio.
Es la segunda vez que nace el cuerpo.
Como temblor de muerte,
azul de despedida,
sendero para un viento que destierra.
Ausencia y abandono
del propio ser. Locura sosegada
moviendo sus océanos.
Como ráfaga eterna,
como alas de mármol,
final para volver, ya sin principio.
Es la segunda vez que nace el cuerpo.
Fuente: digitalplural.com.mx