Se paró provocando a la bestia que lo miró de lejos. Ya cerca con el purpurado trapo en vuelos un ojo negro se le clavó…
Declaraciones apócrifas (I)
Que la muerte me tome por asalto.
Pero yo no me rinda,
que me entregue,
que baje la guardia…
Jamás de los jamases.
Que la muerte me tome por asalto
Y ni así será enteramente mi dueña.
Pero yo no me rinda,
que me entregue,
que baje la guardia…
Jamás de los jamases.
Que la muerte me tome por asalto
Y ni así será enteramente mi dueña.
Fuente: digitalplural.com.mx