Levántame la vida, deja lamer tu piel navegar tu marca en estos cuantos días que todavía me restan. Permíteme, también, que como tú yo piense…
Décimas a mi muerte (II)
De tanto saberte mía,
muerte, mi muerte sedienta,
no hay minuto en que no me sienta
tu invasión lenta y sombría.
Antes no te conocía
o procuraba ignorarte,
pero al sentirte y pensarte
he podido comprender
que vivir es aprender
a morir para encontrarte.
muerte, mi muerte sedienta,
no hay minuto en que no me sienta
tu invasión lenta y sombría.
Antes no te conocía
o procuraba ignorarte,
pero al sentirte y pensarte
he podido comprender
que vivir es aprender
a morir para encontrarte.
Fuente: digitalplural.com.mx