Si miramos el desierto como un cuero de camello aplastado por la luz no podremos ver cada partícula que a cada instante abandona su grano…
Composición: La primavera
(para Víctor Hugo Quintanilla C.)
La silla blanca con sus huesos
descansa en el jardín.
Los pinares se encienden
cerca de otras playas.
Ningún árbol camina
hasta las raíces de aquí.
Una mujer y un hombre
con cada pie traspasan
el asfalto las piedras
y tocan un terregal
de costras coaguladas.
La tenue violencia
de aquel colibrí
alimentándose
de la breve flor que lo sostiene.
Otros pájaros se apartan
de la propia sombra
y debajo de una mosca destripada
la implacable primavera
empieza a burbujear.
La silla blanca con sus huesos
descansa en el jardín.
Los pinares se encienden
cerca de otras playas.
Ningún árbol camina
hasta las raíces de aquí.
Una mujer y un hombre
con cada pie traspasan
el asfalto las piedras
y tocan un terregal
de costras coaguladas.
La tenue violencia
de aquel colibrí
alimentándose
de la breve flor que lo sostiene.
Otros pájaros se apartan
de la propia sombra
y debajo de una mosca destripada
la implacable primavera
empieza a burbujear.
Fuente: digitalplural.com.mx