Me gusta la escoba en la soledad de mis manos en su silencioso barrer de muerte en su ocultarse -cual niña solitaria- tras la puerta…
Como alguien desesperadamente solo
Como alguien
desesperadamente solo
sentado en el banco
de una plaza.
Como quien se ha detenido
en su indivisible susto
perseguido de ángeles
y demonios.
Así
el poeta
llora
y habla con Dios
como un maniático
y le cuenta
de la sangre
y del alba.
Habla con los sordos
en su lenguaje mudo
y con las ratas miserables
de la ciudad ensangrentada.
desesperadamente solo
sentado en el banco
de una plaza.
Como quien se ha detenido
en su indivisible susto
perseguido de ángeles
y demonios.
Así
el poeta
llora
y habla con Dios
como un maniático
y le cuenta
de la sangre
y del alba.
Habla con los sordos
en su lenguaje mudo
y con las ratas miserables
de la ciudad ensangrentada.
Fuente: digitalplural.com.mx