Cae la tarde flotando en la tibieza Como un gran trapo en unas aguas quietas El mundo desvaría de fatiga Hasta los niños saben que…
Canción del destino
Frío y beato el crepúsculo
Calla visiblemente
Habría que aprender de los encinos
Ese modo sencillo y concentrado
De estar magistralmente
En la mitad del aire pálido
Y atender con entera reverencia
A esta mudez e intensidad el tiempo
Que se hace ver solemne
Detenido en lo alto antes del salto
Todo el conmovedor egoísmo del mundo
Indiferente a su belleza
E incapaz de pactar
Que sólo fatalmente llama
Que sólo atándonos con el destino
Se deja amar.
Calla visiblemente
Habría que aprender de los encinos
Ese modo sencillo y concentrado
De estar magistralmente
En la mitad del aire pálido
Y atender con entera reverencia
A esta mudez e intensidad el tiempo
Que se hace ver solemne
Detenido en lo alto antes del salto
Todo el conmovedor egoísmo del mundo
Indiferente a su belleza
E incapaz de pactar
Que sólo fatalmente llama
Que sólo atándonos con el destino
Se deja amar.
Fuente: digitalplural.com.mx