Y te doy el hechizo de las eras en las doradas fechas de placidez fecunda. Y también el sello donde un ciervo salta entre dos…
Bar, ese hombre
En el mostrador anudó su actualidad,
y el mar del tenebroso recipiente
lo llevó, remo a vaso,
vaso a remo, hasta la isla
de marca similar.
Las aves traían restos de navios,
leves escudos de rutas diluidas.
Para el infierno sobraban pasaportes,
sobraban días, cuando aquel mi temor
joven contemplaba la advertencia
de la isla.
y el mar del tenebroso recipiente
lo llevó, remo a vaso,
vaso a remo, hasta la isla
de marca similar.
Las aves traían restos de navios,
leves escudos de rutas diluidas.
Para el infierno sobraban pasaportes,
sobraban días, cuando aquel mi temor
joven contemplaba la advertencia
de la isla.
Fuente: digitalplural.com.mx