Como un gigante ciego levanta el mar sus brazos cargados de esmeraldas chorreantes al cielo indiferente Círculos de gaviotas se agitan en el aire piensan…
Ante una efigie de Sargón el viejo
(S. XXIII a. C.)
La inderogable forma de la efigie
corrobora la ausencia de unos ojos,
el perfil se demora, minucioso,
en pulcritud de líneas y se finge
un éxtasis del rey: sólo un instante
de belicosa vida congregado
en formas que perduran proclamando
de Sargón la presencia memorable.
Sé de tan regia efigie, que no cesa
de reducir el tiempo a sólo un hito.
¿Habrá intuido el rey que tantos siglos
apenas son un ápice en la inmensa
clepsidra original, y que a su gloria
daría el recio ídolo memoria?
La inderogable forma de la efigie
corrobora la ausencia de unos ojos,
el perfil se demora, minucioso,
en pulcritud de líneas y se finge
un éxtasis del rey: sólo un instante
de belicosa vida congregado
en formas que perduran proclamando
de Sargón la presencia memorable.
Sé de tan regia efigie, que no cesa
de reducir el tiempo a sólo un hito.
¿Habrá intuido el rey que tantos siglos
apenas son un ápice en la inmensa
clepsidra original, y que a su gloria
daría el recio ídolo memoria?
Fuente: digitalplural.com.mx