Doblado entre sus ramas los miedos se deshojan unos a otros. El oscuro silencio le humedece los huesos. Y pedirá perdón, si regresan de nuevo…
Amantes (II)
Anochecen y tiemblan, balbucean, se entumen
y allí son Dios, porque han dado su cuerpo.
Amanecen desnudos, clavan otros maderos.
y allí son Dios, porque han dado su cuerpo.
Amanecen desnudos, clavan otros maderos.
Fuente: digitalplural.com.mx