Dos arañas en el lavabo: Dudar un momento. ¿Salvarlas, llevarlas afuera? El viento, la lluvia, la escarcha. Las hormigas, los pájaros. Demasiados peligros. Una difícil…
Almendras amargas
Viento, viento de nuevo en la tarde de octubre.
Mirando la calle pensaba en la muerte.
La muerte y él. Dos trazos paralelos
que no habrían de cruzarse
ni en el más improbable infinito.
Los fármacos, la fiebre, la tos.
La ventisca, la hojarasca.
Las convulsiones de fuera y las de dentro.
Señales de vida tan ciertas
como el viento en la tarde de octubre
y ese olor a almendras amargas en su alcoba
antes y después de su fallecimiento.
Mirando la calle pensaba en la muerte.
La muerte y él. Dos trazos paralelos
que no habrían de cruzarse
ni en el más improbable infinito.
Los fármacos, la fiebre, la tos.
La ventisca, la hojarasca.
Las convulsiones de fuera y las de dentro.
Señales de vida tan ciertas
como el viento en la tarde de octubre
y ese olor a almendras amargas en su alcoba
antes y después de su fallecimiento.
Fuente: digitalplural.com.mx