La plaza, un jardín fresco; los tablados, Un encañado de diversas flores; Los toros, doce tigres matadores, A lanza y a rejón despedazados; La jineta,…
AL PADRE MAESTRO HORTENSIO
Al que de la consciencia es del Tercero
Filipo digno oráculo prudente,
De una y otra saeta impertinente
Si mártir no le vi, le vi terrero.
Tanto, pues, le ceñía ballestero,
Cuanta le estaba coronando gente,
Dejándole el concurso el despidiente
Hecho pedazos, pero siempre entero.
Hortensio mío, si esta llamo audiencia,
¿Cuál llamaré robusta montería,
Donde cient flechas cosen un venado?
Ponderé en nuestro dueño una paciencia,
Que en la atención modesta fue alegría
Y en la resolución sucinto agrado.
Filipo digno oráculo prudente,
De una y otra saeta impertinente
Si mártir no le vi, le vi terrero.
Tanto, pues, le ceñía ballestero,
Cuanta le estaba coronando gente,
Dejándole el concurso el despidiente
Hecho pedazos, pero siempre entero.
Hortensio mío, si esta llamo audiencia,
¿Cuál llamaré robusta montería,
Donde cient flechas cosen un venado?
Ponderé en nuestro dueño una paciencia,
Que en la atención modesta fue alegría
Y en la resolución sucinto agrado.
Fuente: digitalplural.com.mx