Belisa enmudece. Recibe la noticia que ya espera. Ahuyenta su mirada con natural destreza. Aparta de su vista la hoguera que detesta, el fuego que…
Al final del día
La tarde entra pronto en la cocina:
a eso se reduce el misterio
cada día.
También hay razones suficientes
Para pensar en la inútil existencia
del párpado que cae
y ensombrece las pupilas.
Hay sueños que se olvidan.
Otros se insinúan solamente.
Algunos apenas se perciben.
Casi todos se terminan.
Los más se derrumban sin fortuna,
-inútilmente-.
Al final del día descansa la noche,
soberbia,
pero herida de muerte.
a eso se reduce el misterio
cada día.
También hay razones suficientes
Para pensar en la inútil existencia
del párpado que cae
y ensombrece las pupilas.
Hay sueños que se olvidan.
Otros se insinúan solamente.
Algunos apenas se perciben.
Casi todos se terminan.
Los más se derrumban sin fortuna,
-inútilmente-.
Al final del día descansa la noche,
soberbia,
pero herida de muerte.
Fuente: digitalplural.com.mx