El corazón es la isla más antigua y sola, los peces de siempre lloran por ella y en vez de salvarla le dan su condición…
A Miguel Trafipán
Aparceló su corazón
en diez tremendos corazones
y los trasladó
por el río bueno
de sus brazos
hasta ese mar
de madera y cuerdas
que resuena
en la luna hueca
de su centro.
Será por eso
que las yemas
de sus dedos
y sus uñas
-armaduras sensibles-
Laten, gritan,
lloran, ríen…
Ya no distingo
cuerpos,
formas,
sólo siento a Miguel,
madera nuestra.
en diez tremendos corazones
y los trasladó
por el río bueno
de sus brazos
hasta ese mar
de madera y cuerdas
que resuena
en la luna hueca
de su centro.
Será por eso
que las yemas
de sus dedos
y sus uñas
-armaduras sensibles-
Laten, gritan,
lloran, ríen…
Ya no distingo
cuerpos,
formas,
sólo siento a Miguel,
madera nuestra.
Fuente: digitalplural.com.mx