Contra el cielo inespresable, el álamo, ya amarillo, instala la alta belleza de su éstasis vespertino. La luz se recoje en él como en el…
A LOS SIGLOS
¡Venid, siglos venideros,
tened! Y ahora, huid, volad,
que ya os volveré a cojer
antes de vuestro final.
tened! Y ahora, huid, volad,
que ya os volveré a cojer
antes de vuestro final.
Fuente: digitalplural.com.mx