A veces empiezan bien mis sueños, y entonces pueden llegar a ser playas de África o improbables pasajes de avión hacia el deseo. A veces…
Poemas de Santiago Montobbio (42)
Nadie sabe el silencioso peso de la sombra o siempre hay quien sufre más, quien con todo el dolor en una estancada agua no sabe…
Nosotros esperábamos jinetes, jinetes no sabíamos de quién, jinetes quizá de nadie. Alguien tenía que enviar jinetes, eso nos dijeron, por eso los esperábamos. En…
Si el hombre tuviera tiempo de sobras es posible que hiciera grandes cosas. Pero tras su espesa piel el tiempo alienta una sutil maraña de…
No es bueno apretar el alma, por ver si sale tinta. El papel sigue siendo el asesino el asesino de ti- y quizá es mejor…
En la soledad hiriente y absoluta a la que no he conseguido nunca darle nombres y entre sus sábanas que tantas veces recuerdo son del…
Noche ni con más noche se consuela. Después que un árbol arrancado probó a con sus sombras congraciarse ofreciendo a las pequeñas, diarias muertes caramelos…
Bajé del sueño, del sol y el miedo. Bajé y seguí bajando. No había nada. Deseé volver. Pero en el descenso había olvidado cómo a…
El papel en blanco jamás es sólo el papel en blanco: hablar de eso es hablar fácil, mas no el decir y es cierto- que…
Igual que no es ningún genio quien sospecha que la lentitud venenosa de un otoño tiene por testigo final a cualquier calle la tinta de…
(1926-1948) Había suficientes parras en tus párpados para dormir al sol, si así te parecía: yo sé que sabías eso y también que yo recorro…
La caligrafía del amor está hecha de mariposas y de sangre, mientras se redondea una o masculla un lobo, en el palito de la t…