I Ya hemos vuelto de nuevo al invierno de la lluvia. Tocamos la gran piedra y su alquimia nos redujo a cenizas. De nada sirve,…
Poemas de Dolors Alberola (12)
También tú estabas muerto. No fuera yo la virgen, la hembra que tuviera recostada tu cabeza en mi pecho, ni fuera el solo brazo esas…
Eran las eras grises mensajeras, eran las mensajeras de las eras, eran las mensajeras de las horas, eran ya sin mensaje las auroras. J.E. Cirlot…
cuando no sabía que yo era poeta (Marina Zvetaieva) Primero fue el agua. Mi madre me lavó entre esas cosas, esos perfiles dulces de las…
Escucho cada noche cómo una voz purísima, el muchacho tristísimo que cada tarde muere, me invita a huir, señalando con la mirada el mar, el…
Creárase la soledad, el doble de ella misma, e incluso el triple y llegárase al siete de la nota, al lugar del descanso, al punto…
Yo, que fuera tu Agar, la esclava, y fuera Jezabel, arrojada a los perros de la noche y, así, fuera María -tan delicada y pura…
Será difícil arrancar del ciego enredado una flor: ni una flor sólo, porque son siglos maraña y pánico. (Leopoldo de Luis) El mar. ¿Pero es…
Ahora (que, renacida, miro todo y espero de tu cuerpo la esperanza -la mano que se abisma en la labranza de renacer del agua tanto…
He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura, famélicos, histéricos, desnudos.» Allen Ginsberg Ese de cuya sangre emerge la condena, el…
Tus nobles piernas, bajo los volantes que cazan, tormentan los deseos oscuros y los excitan, como dos brujas que hacen girar un filtro negro en…
(Ray, llévanos con tu vara ciega por la Zona Peligrosa de la Mente y sorpréndenos otra vez) (Armando Romero) En este espejo tétrico se desvanece…