Ante estas piedras súbitas mojadas por los siglos los hisopos y también por la lluvia me parece escuchar voces muertas cánticos gregorianos la fatiga- da…
A Paula
Un día me verás, en la distancia
de los años ya idos, como siempre
sentado en mi escritorio o dedicado
a comentarte cosas. A mi lado
también te verás tú, perenne niña
de avizorados ojos sonrientes.
Pero no seré yo, ni tu mirada
tendrá el calor de antaño: serás vieja
y, en torno a ti, otros niños de insondables
miradas jugarán y será alegre,
y habrá melancolía en tu mirada,
y el tiempo habrá borrado estos momentos
en que escribo un poema y me preguntas
¿juegas al ajedrez? -Estoy llorando
porque sé que esto es cierto y, algún día,
querrás jugar -¿con quién?- inútilmente.
de los años ya idos, como siempre
sentado en mi escritorio o dedicado
a comentarte cosas. A mi lado
también te verás tú, perenne niña
de avizorados ojos sonrientes.
Pero no seré yo, ni tu mirada
tendrá el calor de antaño: serás vieja
y, en torno a ti, otros niños de insondables
miradas jugarán y será alegre,
y habrá melancolía en tu mirada,
y el tiempo habrá borrado estos momentos
en que escribo un poema y me preguntas
¿juegas al ajedrez? -Estoy llorando
porque sé que esto es cierto y, algún día,
querrás jugar -¿con quién?- inútilmente.
Fuente: digitalplural.com.mx