Con la esperanza. Que, venga lo que venga, Mejor que no te amargue las mañanas. Con la alegría. Incluso en ese instante En que los…
Historia antigua
A Víctor Botas
Ni siquiera la cita más humilde,
Esa gracia que a veces conceden a los idos.
Cuando llegó, ya estaban ocupados los asientos.
Cuando llegó la hora de sentarse, él no supo o no quiso.
Quedándose a las puertas,
Viendo cómo los otros empujaban,
Viendo cómo salían en silencio.
Ya nada importa ahora. Igual que antes
Ni focos ni altavoces en su ausencia.
Sólo un puñado de lectores fieles
A unas pocas palabras verdaderas.
Ni siquiera la cita más humilde,
Esa gracia que a veces conceden a los idos.
Cuando llegó, ya estaban ocupados los asientos.
Cuando llegó la hora de sentarse, él no supo o no quiso.
Quedándose a las puertas,
Viendo cómo los otros empujaban,
Viendo cómo salían en silencio.
Ya nada importa ahora. Igual que antes
Ni focos ni altavoces en su ausencia.
Sólo un puñado de lectores fieles
A unas pocas palabras verdaderas.
Fuente: digitalplural.com.mx