La cera viva de retales sabios aviva, con el poso de las piedras, las naves acerosas del ayer. Insemina en la llama de la vela…
Ciclo
La felicidad viene por la noche
y acurruca su llanto entre las sábanas,
su agonía perenne y verdadera.
Los garfios de las rosas se declaran.
La muchedumbre aspira a la tiniebla.
Los huesos de la fe son dispersados.
Clama el fuego del alba por su vida,
solloza su inocencia quebrantada,
el sino pluviforme de los ángeles.
Y son las nubes llantos de los días,
la ruptura de un cielo encadenado
a resurgir al alba y a la noche.
y acurruca su llanto entre las sábanas,
su agonía perenne y verdadera.
Los garfios de las rosas se declaran.
La muchedumbre aspira a la tiniebla.
Los huesos de la fe son dispersados.
Clama el fuego del alba por su vida,
solloza su inocencia quebrantada,
el sino pluviforme de los ángeles.
Y son las nubes llantos de los días,
la ruptura de un cielo encadenado
a resurgir al alba y a la noche.
Fuente: digitalplural.com.mx