Por qué no jugamos de nuevo a los gatos enamorados, aquellos que cruzan tu calle en las noches de luna y se pierden en los…
Dragones de cartón (II)
El con su sonrisa agrietada
extendió sus ojos
y pidió una limosna
En silencio se marchó con el frío
de la tarde
llevando la neblina
como abrigo perpetuo
y llevando como sombra
las luces de la calle.
extendió sus ojos
y pidió una limosna
En silencio se marchó con el frío
de la tarde
llevando la neblina
como abrigo perpetuo
y llevando como sombra
las luces de la calle.
Fuente: digitalplural.com.mx