veo llegar cada tarde mis restos a la playa ' J. Rodríguez Marcos I Así como el que cuenta sus denarios, pesadamente inclina su esqueleto…
El alfanje secreto (XII)
Ya los músicos ciegos, con su salmodia oscura,
cruzan lentos la Puerta del Leproso. El estuco
dudoso de la tarde se enfría en las copas de oro
del salón del visir.
Y por los muladares que muerde un viento antiguo
la sombra extiende el velo balsámico del sueño.
cruzan lentos la Puerta del Leproso. El estuco
dudoso de la tarde se enfría en las copas de oro
del salón del visir.
Y por los muladares que muerde un viento antiguo
la sombra extiende el velo balsámico del sueño.
Fuente: digitalplural.com.mx