Como una pausa de resaca, donde el día es sólo víspera de otra noche para la quema, un sexto sentido nos excluye. Femenino el sabor…
El maniquí tras el cristal…
El maniquí tras el cristal.
Fijos los ojos en un punto
invisible a los ojos.
Ajeno al tiempo penetra
el silencio que lo aísla
mientras multitud de vestidos cubren
un desnudo huérfano de brazos.
Eje
de un mundo que gira
ignorando su centro.
Fijos los ojos en un punto
invisible a los ojos.
Ajeno al tiempo penetra
el silencio que lo aísla
mientras multitud de vestidos cubren
un desnudo huérfano de brazos.
Eje
de un mundo que gira
ignorando su centro.
Fuente: digitalplural.com.mx