Anda sin rumbo y achicando llantos, tensando trapos con la mano herida, pues decidió marchar por espacios sombríos donde juegan los monstruos con las cartas…
Pobreza
En una sola mano cupo mi pobre ajuar
cuando partí una tarde de la ciudad de piedra.
En esta tierra seca, ajena y hostigante,
se ha ido engrosando el parco patrimonio.
Ahora ya cuento por docenas sábanas
-para enjugar el llanto- y vasos en que bebo
el odio a tragos y el dolor a sorbos.
Se cubren las paredes de cuadros y se apilan,
apagando los ecos, los libros resignados…
Pero, en cuatro mil tomos, no hay ninguno
que diga en dónde hallar la paz perdida.
cuando partí una tarde de la ciudad de piedra.
En esta tierra seca, ajena y hostigante,
se ha ido engrosando el parco patrimonio.
Ahora ya cuento por docenas sábanas
-para enjugar el llanto- y vasos en que bebo
el odio a tragos y el dolor a sorbos.
Se cubren las paredes de cuadros y se apilan,
apagando los ecos, los libros resignados…
Pero, en cuatro mil tomos, no hay ninguno
que diga en dónde hallar la paz perdida.
Fuente: digitalplural.com.mx