Cuando en tus manos soy espiga rota me cortas el oxígeno en la boca de ahogarte con mis labios mejores. Libérame las manos necesito sacarte…
Para que entre tu cuerpo
No tienes nombre, pero llevas tu origen ceñido a mi garganta como un collar de fuego que me abre las puertas para que entre tu cuerpo. Bienvenido, tú, el vulnerable, a quien contengo y doy a luz. Yo soy la odiada cuando me creés silicio, carcelera, corazón confuso. Espectral es la carne que abominas gajo a gajo, que codicias vencida. Soy la que amas al borde de la fábula desde el árbol de sangre que se asoma a tu pulso. Somos Eva y Adán, Ulises y Penélope. Nuestras caricias nómadas hoy se asientan en lecho mineral. Quiero quedarme en ti y atender las señales de tus peces profundos. Riégame las entrañas generosas. Florecerás en hombre.
Fuente: digitalplural.com.mx