Uno se cansa de estar solo delirando con su ventana en medio de la calle, entre la nieve que arrastra su blancor por los callejones…
La vela del cuervo
Nadie sabe por qué la ciudad esconde el lenguaje
oscuro de las aves y los muertos.
El cuervo permanece callado, no quiere abrir la
bisagra y dejar salir su luz por la rendija de una
bocacalle.
Más allá del sueño de los cipreses está la sombra de
una manzana verde, la puerta que nos lleva a la
felicidad.
Dicen que la soledad nos llega con la lluvia, y que
la arena de las playas sube como un viejo reloj
hacia las torres derrumbadas.
El vino le habla al fuego, tu perro te mira escribir y
presiente las nubes que lo distraen en el jardín.
El sonido de una nube es como una campanada de
agua.
Nadie sabe por qué la puerta sigue cerrada, y los
pájaros no han vuelto a suceder.
Sólo hay una ventana, y desde ahí se ve a una mujer
con su deslumbrante cabellera trotando sobre un
caballo blanco.
oscuro de las aves y los muertos.
El cuervo permanece callado, no quiere abrir la
bisagra y dejar salir su luz por la rendija de una
bocacalle.
Más allá del sueño de los cipreses está la sombra de
una manzana verde, la puerta que nos lleva a la
felicidad.
Dicen que la soledad nos llega con la lluvia, y que
la arena de las playas sube como un viejo reloj
hacia las torres derrumbadas.
El vino le habla al fuego, tu perro te mira escribir y
presiente las nubes que lo distraen en el jardín.
El sonido de una nube es como una campanada de
agua.
Nadie sabe por qué la puerta sigue cerrada, y los
pájaros no han vuelto a suceder.
Sólo hay una ventana, y desde ahí se ve a una mujer
con su deslumbrante cabellera trotando sobre un
caballo blanco.
Fuente: digitalplural.com.mx