Rumor de diez noches en diez diferentes estancias. Después, se dejaba dormir. En vano yo retaba al sueño gentil de su cayado, lo salpicaba con…
Desplegó el mantel…
Desplegó el mantel y dispuso doce platos,
doce copas de vino, doce tenedores, doce cuchillos…
y se sentó a esperar, de espaldas a la mesa,
la llegada de sus invitados,
e imaginó:
once troncos erectos sobre once sillas,
y sus once cabezas servidas ante sus once platos,
y pensó:
‘Es una imagen justa.
La boca que alimenta el propio oído,
los ojos que buscan su propio reflejo…
justo es que estas cabezas cubran los platos
de esta cena no compartida’.
doce copas de vino, doce tenedores, doce cuchillos…
y se sentó a esperar, de espaldas a la mesa,
la llegada de sus invitados,
e imaginó:
once troncos erectos sobre once sillas,
y sus once cabezas servidas ante sus once platos,
y pensó:
‘Es una imagen justa.
La boca que alimenta el propio oído,
los ojos que buscan su propio reflejo…
justo es que estas cabezas cubran los platos
de esta cena no compartida’.
Fuente: digitalplural.com.mx