Arrojáronlos, sí, pero en sus ojos quedó impreso el hermoso panorama del Paraíso, y la siniestra llama de aquella espada, fulminando enojos. Por eso al…
Crepuscular
¡Cuán plácidas al alma las horas de tristeza
en que la tarde muere, al toque de oración!
Del sol en el cenit, da el rayo en la cabeza,
al ponerse en ocaso, nos da en el corazón.
en que la tarde muere, al toque de oración!
Del sol en el cenit, da el rayo en la cabeza,
al ponerse en ocaso, nos da en el corazón.
Fuente: digitalplural.com.mx