Voy pesar-me dije el otro día- una lágrima mía.» y saqué del armario una balanza de suma precisión. «Ya sé cuál escoger: la no llorada…
Crepuscular
¡Cuán plácidas al alma las horas de tristeza
en que la tarde muere, al toque de oración!
Del sol en el cenit, da el rayo en la cabeza,
al ponerse en ocaso, nos da en el corazón.
en que la tarde muere, al toque de oración!
Del sol en el cenit, da el rayo en la cabeza,
al ponerse en ocaso, nos da en el corazón.
Fuente: digitalplural.com.mx