Con qué cara llorar en el teatro César Vallejo Como gotas de sangre los frutos de las moreras pesan y las doblan hacia el cristal.…
Nada, ni siquiera la vergüenza…
Nada, ni siquiera la vergüenza,
cambia una verdad
ya terminada.
Es la limpísima llanura en mate
de los puzzles acabados
veinte veces.
Por eso, nada.
Ni un pelo de punta ante las fotos
reveladas con retraso.
Nada, aunque oiga sobre ellas pasos
de gatos y de otros animales
que no salieron.
Ya es mía, y para siempre
esa boca con sonrisa
y con dos o tres ratones quietos.
Si al menos hubieras sido una
de todas las que fuiste hambrienta.
cambia una verdad
ya terminada.
Es la limpísima llanura en mate
de los puzzles acabados
veinte veces.
Por eso, nada.
Ni un pelo de punta ante las fotos
reveladas con retraso.
Nada, aunque oiga sobre ellas pasos
de gatos y de otros animales
que no salieron.
Ya es mía, y para siempre
esa boca con sonrisa
y con dos o tres ratones quietos.
Si al menos hubieras sido una
de todas las que fuiste hambrienta.
Fuente: digitalplural.com.mx