Cisnes de Guadiana, a sus riberas Llegué, y a vuestra dulce compañía, Cuya suave métrica armonía Desata montes y reduce fieras; No a escuchar vuestras…
Al tronco Filis de un laurel sagrado
Al tronco Filis de un laurel sagrado
Reclinada, el convexo de su cuello
Lamía en ondas rubias el cabello,
Lascivamente al aire encomendado.
Las hojas del clavel, que había juntado
El silencio en un labio y otro bello,
Violar intentaba, y pudo hacello,
Sátiro mal de hiedras coronado;
Mas la invidia interpuesta de una abeja,
Dulce libando púrpura, al instante
Previno la dormida zagaleja.
El semidiós, burlado, petulante,
En atenciones tímidas la deja
De cuanto bella, tanto vigilante
Reclinada, el convexo de su cuello
Lamía en ondas rubias el cabello,
Lascivamente al aire encomendado.
Las hojas del clavel, que había juntado
El silencio en un labio y otro bello,
Violar intentaba, y pudo hacello,
Sátiro mal de hiedras coronado;
Mas la invidia interpuesta de una abeja,
Dulce libando púrpura, al instante
Previno la dormida zagaleja.
El semidiós, burlado, petulante,
En atenciones tímidas la deja
De cuanto bella, tanto vigilante
Fuente: digitalplural.com.mx