A este que admiramos en luciente, Émulo del diamante, limpio acero, Igual nos le dio España caballero Que de la guerra Flandes rayo ardiente. Laurel…
AL DOCTOR NARBONA
Mis albarcoques sean de Toledo,
Cultísimo Doctor; lo damasquino
A un alfanje se quede sarracino,
Que en albarcoques aun le tengo miedo.
Vengan (aunque es la voz antigua) cedo,
No a manos del señor don Bernardino,
Que por negarle un cuesco al más vecino,
Degollaré sin cadahalso un pedo.
Si espiró el cigarral, barbo luciente
Supla las frutas de que se corona,
Cuando no anguila que sus tactos miente:
De parte de don Luis se les perdona
La calidad de entre una y otra puente,
Como sean del golfo de Narbona.
Cultísimo Doctor; lo damasquino
A un alfanje se quede sarracino,
Que en albarcoques aun le tengo miedo.
Vengan (aunque es la voz antigua) cedo,
No a manos del señor don Bernardino,
Que por negarle un cuesco al más vecino,
Degollaré sin cadahalso un pedo.
Si espiró el cigarral, barbo luciente
Supla las frutas de que se corona,
Cuando no anguila que sus tactos miente:
De parte de don Luis se les perdona
La calidad de entre una y otra puente,
Como sean del golfo de Narbona.
Fuente: digitalplural.com.mx