He vivido casi toda mi vida lejos de mis cielos. Pero mis pies están marcados en los códices, en la voz profunda de mi pueblo.…
Entonces, sólo entonces… (21)
Cubre tu cuerpo, que está siempre desnudo,
hasta ese último lucero ya sin nombre
que desborda en un grito mudo el cielo.
Duro manantial de llamas, estatua
mineral y celeste, sobrehumana,
muerta en la vida y en la muerte viva
con su fisiología de ventana.
Despertaré: volaré por los aires.
Volaré por los aires si me olvida
esa voz alta que me sueña vida.
Nada sino tu voz y mi ceniza.
Tu dulce amarga voz y mis velas sin rumbo.
Hueso del fruto de la luz, tu cuerpo.
Nada sino silencio y cielo.
Florece tu cuerpo,
y yo me muero.
El alba.
hasta ese último lucero ya sin nombre
que desborda en un grito mudo el cielo.
Duro manantial de llamas, estatua
mineral y celeste, sobrehumana,
muerta en la vida y en la muerte viva
con su fisiología de ventana.
Despertaré: volaré por los aires.
Volaré por los aires si me olvida
esa voz alta que me sueña vida.
Nada sino tu voz y mi ceniza.
Tu dulce amarga voz y mis velas sin rumbo.
Hueso del fruto de la luz, tu cuerpo.
Nada sino silencio y cielo.
Florece tu cuerpo,
y yo me muero.
El alba.
Fuente: digitalplural.com.mx