Alabada sea tu alba carne, mi telúrica. Bendito el tuyo vientre que me consume. El centro sin centro de tu cuerpo, una esfera que lentamente…
Te miro mirarte en mi cuerpo…
Te miro mirarte en mi cuerpo, ser el eco de mis miembros. Atrevo el contorno de tu sexo. Nada puede vencer la crudeza del silencio. Nada puede el fragor de la carne ni el húmedo roce, nada la memoria del estruendo. Nada puede el silencio en contra del silencio. Es esta la materia del Deseo: Cifrar el sonido que baten las olas en la orilla. Vértice es un hueco que se aleja; la
lluvia, una pacífica labor de lo divino, que se aviene con el alma fatigada.
lluvia, una pacífica labor de lo divino, que se aviene con el alma fatigada.
Fuente: digitalplural.com.mx