De nada sirve volar rodeado de puro aire Es mejor remontar las alas entre la negra tierra Entre el risco metálico En lo profundo del…
Consagración de la primavera
Alabada sea tu alba carne, mi telúrica. Bendito el tuyo vientre que me consume. El centro sin centro de tu cuerpo, una esfera que lentamente nos llueve. Unidos por lo frágil me conmueve la suave trama de tu piel.
En la lenta corrupción de las horas, la soledad y su húmedo poso de caricias nos callan. Eres agua y de agua me cubres. El hombre cuando ama se lamenta, sabe a lloro el llanto de su delicado afán. Alabada sea tu alba carne al mediodía.
En la lenta corrupción de las horas, la soledad y su húmedo poso de caricias nos callan. Eres agua y de agua me cubres. El hombre cuando ama se lamenta, sabe a lloro el llanto de su delicado afán. Alabada sea tu alba carne al mediodía.
Fuente: digitalplural.com.mx