Amante silenciosa de una noche, fina muñeca de marfil antiguo, cuando mi cuerpo duerma el sueño largo recuerda al extranjero que te quiso. Mi alma…
Nunca más (¡Nunca más!)
¿Qué largo silencio de nieve
te ha adormecido el corazón
y qué estrella lejana llueve
su frío en tu desolación?
¿Qué claro arroyo de agua pura
se ha llevado tus pensamientos
y en qué jardines de locura
se inmovilizan tus momentos?
Tal vez un sueño mío hubiera
sido el más leve cabezal
de tu doliente primavera
lírica, turbia y musical.
Mi soledad t e ampararía…
(En tu dolor no comprendiste
la virtud de mi compañía
ni la VOZ de mi parque triste).
¿Qué luna torva se levanta
en tu senda? Me llamarás…
(¿No escuchas al reloj que canta
¡Nunca más!?)
te ha adormecido el corazón
y qué estrella lejana llueve
su frío en tu desolación?
¿Qué claro arroyo de agua pura
se ha llevado tus pensamientos
y en qué jardines de locura
se inmovilizan tus momentos?
Tal vez un sueño mío hubiera
sido el más leve cabezal
de tu doliente primavera
lírica, turbia y musical.
Mi soledad t e ampararía…
(En tu dolor no comprendiste
la virtud de mi compañía
ni la VOZ de mi parque triste).
¿Qué luna torva se levanta
en tu senda? Me llamarás…
(¿No escuchas al reloj que canta
¡Nunca más!?)
Fuente: digitalplural.com.mx