Mamá persigue, es el juego. Al final del corredor la pared nos detiene. Se adelanta el instante desde lo asegurado: llega el abrazo, mimoso. La…
Uno se queda solo…
Uno se queda solo
sin entrar en detalles.
Uno se queda a medias en su vaso de vino,
a medias en su pan. Y cómo puede
no volverse su embozo tan pesado,
tan gastado en el hombre, que alguien sepa
poner allí más verbo
que este que da comienzo a la altura del pomo,
este que se interroga
entre la voluntad y la añoranza.
Uno sale a la calle para probar sus dados
sobre la vieja manta de la noche.
sin entrar en detalles.
Uno se queda a medias en su vaso de vino,
a medias en su pan. Y cómo puede
no volverse su embozo tan pesado,
tan gastado en el hombre, que alguien sepa
poner allí más verbo
que este que da comienzo a la altura del pomo,
este que se interroga
entre la voluntad y la añoranza.
Uno sale a la calle para probar sus dados
sobre la vieja manta de la noche.
Fuente: digitalplural.com.mx