Los minutos buscan su propia hora Atan sus cabos y arman A duras penas Un día Cada ladrillo es la estructura de un siglo Y…
Hay tardes más tristes…
Hay tardes más tristes
que las señoras que aman a Dios
tienen la intensidad
de la llovizna y su capa de agua en el patio
Son horas en las que se cabila
por pasillos sin pasos
y la tarde es una orquesta con sus instrumentos rotos
que las señoras que aman a Dios
tienen la intensidad
de la llovizna y su capa de agua en el patio
Son horas en las que se cabila
por pasillos sin pasos
y la tarde es una orquesta con sus instrumentos rotos
Fuente: digitalplural.com.mx