Porque la distancia no existe (y si existe no significa nada) estoy ahora en tu alcoba mónada en la espesura de Asakusa Tokio abandonada al…
Nuestro peral de San Juan
Regalar abundantemente
y no decir ni pío…
Aquél era,
en verdad,
el que muy bien podría llamarse
árbol de la ciencia.
y no decir ni pío…
Aquél era,
en verdad,
el que muy bien podría llamarse
árbol de la ciencia.
Fuente: digitalplural.com.mx