Entras. Te sientas. Cruzas las piernas. Y los ojos se me caen como moneditas falsas, tintineando. La próxima vez que vengas me quedaré en la…
El encanto de la clase media
La clase media
se para en la esquina
con sus pancartas
fetiches
y pudores.
Propongo que le subamos el voltaje
a los ojos de los cuervos
-cada uno queme su efigie
en el altar familiar
del día lunes-.
La clase media
tiene blancos los ojos
y sólo mira
desde el ojo de la llave
-sus trapos limpios,
lavados en casa,
y sus zapatos brillantes
son sus melancólicas señales.
No veo que se escape
de tan amaestrada
-para ella inventaron
los perritos pequineses,
la inflación
y la paternidad responsable.
se para en la esquina
con sus pancartas
fetiches
y pudores.
Propongo que le subamos el voltaje
a los ojos de los cuervos
-cada uno queme su efigie
en el altar familiar
del día lunes-.
La clase media
tiene blancos los ojos
y sólo mira
desde el ojo de la llave
-sus trapos limpios,
lavados en casa,
y sus zapatos brillantes
son sus melancólicas señales.
No veo que se escape
de tan amaestrada
-para ella inventaron
los perritos pequineses,
la inflación
y la paternidad responsable.
Fuente: digitalplural.com.mx