Tibia en invierno, en el verano fría brota y corre la fuente: en su camino el puente pasa, toca la arquería, y mueve con sus…
Una tempestad, de noche, en Orizaba
El carro del Señor, arrebatado
de noche, en tempestad que ruge y crece,
los cielos de los cielos estremece,
entre los torbellinos y el nublado.
De súbito, el relámpago inflamado
rompe la oscuridad y resplandece;
y bañado de luces aparece
sobre los montes el volcán nevado.
Arde el bosque, de viva llama herido;
y semeja de fuego la corriente
del río, por los campos extendido.
Al terrible fragor del rayo ardiente,
lanza del pecho triste y abatido,
clamor de angustia la aterrada gente.
de noche, en tempestad que ruge y crece,
los cielos de los cielos estremece,
entre los torbellinos y el nublado.
De súbito, el relámpago inflamado
rompe la oscuridad y resplandece;
y bañado de luces aparece
sobre los montes el volcán nevado.
Arde el bosque, de viva llama herido;
y semeja de fuego la corriente
del río, por los campos extendido.
Al terrible fragor del rayo ardiente,
lanza del pecho triste y abatido,
clamor de angustia la aterrada gente.
Fuente: digitalplural.com.mx