Qué sosiego volver, hablarte, abrazarte con mis miradas, besarte la boca de tiempo dónde el polvo seca la lágrima, qué descanso poner mi oído sobre…
La lección de anatomía de Rembrandt-tulp
Los tiempos cambian, Rembrandt. No es preciso
romper el coco: no hay que ser violento.
Cójase a un vivo, al que sin previo aviso
se le inyecta en las venas un pigmento.
El contraste, ni raudo ni remiso,
llega hasta el arrabal del pensamiento.
(Los
voyeurs
, observando la pantalla
aplauden si el paciente se desmaya.)
romper el coco: no hay que ser violento.
Cójase a un vivo, al que sin previo aviso
se le inyecta en las venas un pigmento.
El contraste, ni raudo ni remiso,
llega hasta el arrabal del pensamiento.
(Los
voyeurs
, observando la pantalla
aplauden si el paciente se desmaya.)
Fuente: digitalplural.com.mx