¿Pero dónde, dónde has de compartir mi nada, mi momento de magia novicia del humo que en vilo remontará la altura fehaciente de los universos?…
El relámpago y el mar (IV) Dios, agazapado…
Dios, agazapado en el accidente nómada del juego,
se disuelve mudo y huraño en su profana contingencia,
ronda los escondrijos matemáticos y asalta el rezo
como un puro duende legendario que ríe sin respuesta,
un anacoreta menor de los desvelos en el vértigo
de los químicos vocablos que balbucearon las estrellas.
Porque este inumerable Ser sin coordenadas está ileso
de toda dimensión, es una espesa ausencia de silencios.
se disuelve mudo y huraño en su profana contingencia,
ronda los escondrijos matemáticos y asalta el rezo
como un puro duende legendario que ríe sin respuesta,
un anacoreta menor de los desvelos en el vértigo
de los químicos vocablos que balbucearon las estrellas.
Porque este inumerable Ser sin coordenadas está ileso
de toda dimensión, es una espesa ausencia de silencios.
Fuente: digitalplural.com.mx