Ese cuerpo labrado como plata, ese oro, esa túnica, esa piel, ese color que tiñe la escarlata corola del pistilo de un clavel; ese cielo…
Ritornello
Nada hay en mí, sino esos horizontes
que alguien dormido contempla desde un mar:
desde otro mar, que acaso ya no existe.
que alguien dormido contempla desde un mar:
desde otro mar, que acaso ya no existe.
Fuente: digitalplural.com.mx