Aunque la noche, conmigo, no la duermas ya, sólo el azar nos dirá si es definitivo. Que aunque el gusto nunca más vuelve a ser…
Canción final
Las rosas de papel no son verdad
y queman
lo mismo que una frente pensativa
o el tacto de una lámina de hielo.
Las rosas de papel son, en verdad,
demasiado encendidas para el pecho.
y queman
lo mismo que una frente pensativa
o el tacto de una lámina de hielo.
Las rosas de papel son, en verdad,
demasiado encendidas para el pecho.
Fuente: digitalplural.com.mx