Yacía obscuro, los párpados caídos hacia lo terrible acaso con el fin del mundo, con estas dos manos insomnes entre el viento que me cruzaba…
Doto mi vida de una esperanza agónica
Úntenme manos traspasadas por un
clavo de oro macizo
manos cuelgan del hombre
manos pinchadas
Tengo hambre
hambre del sueño que afluye en la
mínima sal
Todo mi cuerpo pegajoso
de moscas sucias y doradas
clavo de oro macizo
manos cuelgan del hombre
manos pinchadas
Tengo hambre
hambre del sueño que afluye en la
mínima sal
Todo mi cuerpo pegajoso
de moscas sucias y doradas
Fuente: digitalplural.com.mx