Cuando volvemos las fugaces horas del pasado a evocar, temblando brilla en sus pestañas negras una lágrima pronta a resbalar. Y, al fin, resbala y…
Rima LXXXIII
Solitario, triste y mudo
hállase aquel cementerio;
sus habitantes no lloran…
¡Qué felices son los muertos!
hállase aquel cementerio;
sus habitantes no lloran…
¡Qué felices son los muertos!
Fuente: digitalplural.com.mx