¡Qué hermoso es ver el día coronado de fuego levantarse, y, a su beso de lumbre, brillar las olas y encenderse el aire! ¡Qué hermoso…
Rima LXXXIII
Solitario, triste y mudo
hállase aquel cementerio;
sus habitantes no lloran…
¡Qué felices son los muertos!
hállase aquel cementerio;
sus habitantes no lloran…
¡Qué felices son los muertos!
Fuente: digitalplural.com.mx