Esa carcasa ocre es Helena, la gracia de la nuca aureolada de cabellos traslúcidos. Los que la amaron son inmortales ahí, en la tierra inverniza,…
Giovanni Battista Piranesi
Aquí el espectador se ve forzado
a una actitud esencialmente equívoca
pues la calzada que allá abajo cruza
el valle, nebulosa, lejanísima,
arranca de sus pies.
Y así es menor que exista
un obelisco alzado sobre cuatro columna
que corona un tritón con cabeza de lince,
o un arco de triunfo remadado
por un bosque de cedros y de sauces llorones.
Y dijeron de él: parva imaginación
esclava del pasado; su genio, si lo tuvo,
pereció bajo el peso de la bibliografía.
Y lo llamaron ‘arqueólogo’.
a una actitud esencialmente equívoca
pues la calzada que allá abajo cruza
el valle, nebulosa, lejanísima,
arranca de sus pies.
Y así es menor que exista
un obelisco alzado sobre cuatro columna
que corona un tritón con cabeza de lince,
o un arco de triunfo remadado
por un bosque de cedros y de sauces llorones.
Y dijeron de él: parva imaginación
esclava del pasado; su genio, si lo tuvo,
pereció bajo el peso de la bibliografía.
Y lo llamaron ‘arqueólogo’.
Fuente: digitalplural.com.mx