Escucho tu carne suave oscuridad penetrando la mente como gusano de terciopelo que desata convulsiones en los dedos torpes tristes extensiones venosas cascadas de sangre…
Ahí, donde la piel se funde
Voy a tu cuerpo,
agazapada,
cautelosa
de la mirada del miedo;
verdugo que asesina
a golpes de soledad.
Fugitiva,
arribo a tu blanda estación
recorriendo a besos lentos
el refugio donde desvalijo caricias
que me enmohecían las manos.
Hoy libre,
para esconder mis rincones
en tu calor y humedad
y burlar al polvo:
memoria de tiempos áridos.
Ya no soy más
espacio de dolor
cuando en ti
me desbordo mar.
agazapada,
cautelosa
de la mirada del miedo;
verdugo que asesina
a golpes de soledad.
Fugitiva,
arribo a tu blanda estación
recorriendo a besos lentos
el refugio donde desvalijo caricias
que me enmohecían las manos.
Hoy libre,
para esconder mis rincones
en tu calor y humedad
y burlar al polvo:
memoria de tiempos áridos.
Ya no soy más
espacio de dolor
cuando en ti
me desbordo mar.
Fuente: digitalplural.com.mx