Bastó tan sólo un sí para vivir el ya y el después, bastaron algunos suspiros para crear un hoy. Bastó tan sólo un sí en…
Tres tiempos
Ahora,
atado al mástil de la indecencia,
ahogado entre mi semen y mi sangre…
Desespero.
Después,
contando posibilidades imposibles,
inventando odiosidades venideras…
Agonizo
Mañana,
sacudiéndome el polvo del camino,
arrimándome a la sombra que sofoca,
a la línea que se rompe, a la puerta que se abre…
Muero.
atado al mástil de la indecencia,
ahogado entre mi semen y mi sangre…
Desespero.
Después,
contando posibilidades imposibles,
inventando odiosidades venideras…
Agonizo
Mañana,
sacudiéndome el polvo del camino,
arrimándome a la sombra que sofoca,
a la línea que se rompe, a la puerta que se abre…
Muero.
Fuente: digitalplural.com.mx