Enferma de nostalgias, la ardiente cortesana, al rojizo crepúsculo que incendia el aposento, su anhelo lanza al aire, como un halcón hambriento, tras la ideal…
Los jardines de Afrodita (V)
El cisne se acercó. Trémula Leda
la mano hunde en la nieve del plumaje,
y se adormece el alma del paisaje
de un rojo crepúsculo de seda.
La onda azul, al morir, suspira queda;
gorjea un ruiseñor entre el ramaje,
y un toro, ebrio de amor, muge salvaje
en la sombra nupcial de la arboleda.
Tendió el cisne la curva de su cuello,
y con el ala -cándido abanico-,
acarició los senos y el cabello.
Leda dio un grito y se quedó extasiada…
y el cisne levantó, rojo, su pico
como triunfal insignia ensangrentada.
la mano hunde en la nieve del plumaje,
y se adormece el alma del paisaje
de un rojo crepúsculo de seda.
La onda azul, al morir, suspira queda;
gorjea un ruiseñor entre el ramaje,
y un toro, ebrio de amor, muge salvaje
en la sombra nupcial de la arboleda.
Tendió el cisne la curva de su cuello,
y con el ala -cándido abanico-,
acarició los senos y el cabello.
Leda dio un grito y se quedó extasiada…
y el cisne levantó, rojo, su pico
como triunfal insignia ensangrentada.
Fuente: digitalplural.com.mx